El patinete eléctrico: un salto hacia el precipicio del sedentarismo
Llegar a dominar la marcha como habilidad motriz básica de locomoción, nos ha costado a los homo sapiens, desde los primeros homínidos, varios millones de años de adaptación.
Caminar, ha supuesto un medio de desplazamiento que nos ha dado la vida, y a través del cual explorábamos el territorio, cazábamos, recolectábamos, migrábamos, conducíamos el ganado, buscábamos nuevos recursos, etc.
El desarrollo creciente de las tecnologías, también hacen posible la vida, y nos la facilitan, pero pueden acarrear ciertas contraindicaciones si no lo contrarrestamos de alguna forma.
La primera vez que vi a un chaval jovencito, viendo escaparates por el centro de Madrid subido a un patinete eléctrico autoequilibrado, fui consciente del peligro que traía consigo este tipo de usos. Y digo «usos», ya que mi crítica no es al artefacto en sí, sino al uso que se le puede dar. Pensé: «¡lo único que nos quedaba era andar, y lo vamos a perder!».
En esta entrada me referiré concretamente al modelo de patinete eléctrico autoequilibrado de dos ruedas, ya que sus características (entre 10-12 km/h de velocidad y una autonomía de 15-20 km) son suficientes para sustituir el caminar por zonas urbanas, pero insuficientes para suponer una actividad deportiva en la que nuestro cuerpo consuma más energía de lo habitual para contrarrestar los altos índices de sedentarismo y obesidad actuales.
En España, el 60,9 % de la población sufre sobrepeso (39,3) y obesidad (21,6%) (Estudio ENPE, publicado en la Revista Española de Cardiología).
¿Cuanta energía gastamos mientras conducimos un patinete eléctrico como el que nos referimos? A falta de mediciones de acelerometría, no creo que me equivoque mucho si digo que gastaremos aproximadamente lo mismo que estando de pié, parados: 1,59 METS* (Mansoubi, y cols, 2015). Para que os hagáis una idea, en reposo consumimos 1 MET, y las actividades por debajo de 1,5 METs son consideradas sedentarias. Solo las actividades moderadas y vigorosas son consideradas óptimas para obtener beneficios para la salud: por encima de 3 METS (OMS). Caminar supone un gasto energético de entre 3 y 5 METs, en función de la velocidad.
Sustituir el desplazamiento habitual de caminar por zonas urbanas para trasladarnos por ocio, supone, para una persona que no hace otro ejercicio físico que caminar, un factor negativo para su salud muy importante. Otra cosa bien diferente es que podamos utilizarlo, por ejemplo, para ir al trabajo, pero seamos a lo largo del día personas activas (subamos escaleras, hagamos deporte, vayamos al gimnasio a hacer ejercicio cardiovascular…). En las grandes ciudades, este tipo de patinetes puede suponer el ahorro de tiempo y una solución a la falta de aparcamiento, o una alternativa a los vehículos contaminantes, pero es necesario contrarrestar sus efectos sedentarios con otros medios.
Su uso en niños, no debería pasar de ser un juguete más, con el que divertirse un rato, pero que no suponga un sustitutivo del caminar (pasear con la familia, ir al colegio andando, etc.). Recordemos además, que no es un aparato que ayude a desarrollar especialmente las capacidades coordinativas y el equilibrio, ya que se autoequilibra. Para desarrollar las capacidades del niño son infinitamente más recomendables el monopatín de toda la vida, los patines, la bicicleta, el patinete, u otros medios de desplazamiento de propulsión humana similares que permitan al cerebro el aprendizaje de nuevas formas de equilibrio. Aprender a patinar bien puede llevar semanas y meses; aprender a desplazarte en un monopatín eléctrico de dos ruedas supone un par de minutos.
Existen otros vehículos de desplazamieno eléctrico que permiten alcanzar mayores velocidades y transitar por diferentes terrenos (caminos, cuestas, montañas…). En este caso, la posición sobre el vehículo supone incrementar la flexión de piernas y una mayor activación de los músculos estabilizadores de la columna así como de una mayor intervención de los miembros superiores para mantener el equilibrio. Estaríamos hablando prácticamente de una actividad deportiva, como el esquí, o el patinaje. En este caso, a parte de ser más divertido, estaremos demandando al cuerpo un mayor gasto energético.
Así pues, que cada uno valore su nivel de vida, su grado de sedentarismo (especialmente en los niños), y luego tome decisiones respecto al uso e incorporación de este tipo de vehículos en su estilo de vida, sobre todo ahora que nos plateamos la pregunta de «¿qué le voy a pedir a los Reyes Magos?»
* MET (metabolic equivalente of task) = equivalentes metabólico de la tarea: nos ayuda a cuantificar el gasto energético según las tareas que realicemos y su grado de intensidad.
Publicado el 3 enero, 2017 en Uncategorized. Añade a favoritos el enlace permanente. 1 comentario.
Coincido totalmente contigo. Buen post!!