El valor del deporte y el movimiento humano ante la encrucijada evolutiva

Foto: Sasint

En estos días lluviosos, de encierros pandémicos, salgo con la bicicleta para perderme en el bosque, mientras reflexiono…

Sin darnos cuenta, estamos perdiendo nuestra esencia, la esencia del ser humano. Estamos perdiendo el MOVIMIENTO. Nos dirigimos a lo que podemos llamar la deriva del sedentarismo, y no solo por los tiempos COVID, sino que es un mal de nuestra era tecnológica, que tiene sus luces, pero también sus sombras, como el «apantallamiento» cerebral. Los estudios apuntan a que el tiempo de recreación invertido ante pantallas retrasa la maduración anatómica y funcional del cerebro, por no hablar de los problemas de conducta, sueño, obesidad… asociados.

Sin duda, nos hallamos en una encrucijada evolutiva, un momento en el que nuestra tecnología ha avanzado enormemente, pero seguimos siendo muy básicos, mamíferos sociales, con necesidad de movernos para estar sanos, de relacionarnos con las personas, de recibir afecto, de tener un núcleo familiar estable. Por el contrario, la realidad virtual e ideológica que la acompaña, generada artificialmente, trata de romper con todo esto, en favor del aislamiento y el individualismo que busca la autosatisfacción.

En este punto crítico, me atrevo a decir que el deporte y la actividad física son dos de los últimos eslabones que aún nos vinculan con nuestros orígenes, con nuestro entorno y con nuestro yo escondido, que es un yo social que busca la exploración a través del movimiento.

Cuando hablo de entorno, me refiero tanto al natural (oh! Naturaleza) como al urbano y al social. El grupo de senderismo, la grupeta de ciclismo, el equipo de pachangas de fútbol, la pareja de pádel… todo esto pertenece a la esfera social de la persona que practica deporte, que la hace crecer, tener una vida social y afectiva saludable: las relaciones sociales y su gestión son toda una universidad.

Realmente me declaro fan de las tecnologías, pero estas están para servirnos, no para esclavizarnos. El deporte nos devuelve a nuestros orígenes paleolíticos: ya no cazamos, ni nos desplazamos a pie, ni trepamos a los árboles, ni subimos montañas, ni miramos al horizonte, pero nuestros ojos anhelan el infimito y nuestros cuerpos perecen en el pozo del sedentarismo. ¿Cómo suplir nuestras necesidades más humanas? La respuesta es mediante el DEPORTE, que realmente actúa como único sustitutivo sano del juego infantil que también perdimos en la adolescencia. El deporte es el juego del adulto, el reto, la desinhibición, el flow y la bendita pérdida de la noción del tiempo.

El deporte es nuestra escuela de la vida, nos enseña a superarnos, a perseverar, a tener paciencia a saber perder y manejar la frustración, a respetar a los rivales y a nosotros mismos. Hacer nuestros estos valores, sin duda, nos hace mejores personas.

La competición es un arma muy poderosa de construcción social: nos enseña a que solos no podemos, necesitamos de nuestro equipo, necesitamos cooperar para alcanzar el objetivo, a la vez que nos enfrentamos a los rivales, porque la vida también es una competencia.

Todo esto lo sabemos muy bien los que trabajamos en Educación Física, pues la competencia motriz y los valores del deporte son nuestros objetivos a conseguir con los niños y niñas en edades escolares. En nuestro tiempo es muy habitual ver a jóvenes y adultos que tienen dificultades para coordinar la carrera, para lanzar un objeto de forma eficaz, para amortiguar un salto… siendo habilidades básicas que se deberían lograr entre los 5 años y los primeros cursos de Educación Primaria. Nadie repara en este analfabetismo corporal y motor, y sin embargo nos está indicando una falta de movimiento que puede acarrear consecuencias serias.

Conforme nos vamos moviendo, no solo mejora nuestra condición física y salud en su sentido más amplio, sino que nuestro cerebro es alimentado, aprende y mejora. Hoy en día, esto es un hecho indiscutible desde la neurociencia.

Es hora de volver a salir, ¡no dejes de moverte, no dejes de ser humano, haz deporte!

Germán Ruiz.

Bibliografía

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Publicado el 7 noviembre, 2020 en Uncategorized. Añade a favoritos el enlace permanente. 5 comentarios.

  1. Avatar de Mario andres Nunez Lisboa Mario andres Nunez Lisboa

    Muy buen post! opino algo muy similar, felicitaciones

  2. ¡Bravo! Llevaba tiempo buscando un artículo así de objetivo, bien hecho.

  3. Una reflexión muy acertada. Como bien dices, es hora de volver a salir, de volver a hacer deporte. Un saludo.

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