10 errores básicos del profesor de Educación Física principiante (y soluciones)

Vamos a desgranar diez errores comunes que cometemos en nuestras primeras experiencias docentes en Educación Física: cuando tenemos que exponer actividades en clases ante nuestros compañeros o cuando comenzamos las prácticas en los centros educativos. Además, comentamos estrategias y soluciones alternativas.
En este post (y en el video que lo acompaña al final) no me referiré a los contenidos, sino que pondré la lupa en la gestión del grupo en el entorno y a la comunicación con nuestros estudiantes, aspecto en el que los buenos profesores destacan (el conocer los contenidos ya se nos supone a todos).
No hay que tener miedo a equivocarse y aprovechar esos errores para mejorar nuestra competencia docente, así que vamos allá:
1. Comenzar a explicar la actividad cuando aún no tengo la atención del grupo: esto es algo que observo todos los años y se produce porque estamos más pendientes del reloj que de los estudiantes, tenemos prisa por empezar o continuar y comenzamos a hablar, pero nadie nos escucha. Dejemos tiempo para que los alumnos se acerquen y organicemos el grupo entorno a nosotros. Luego estableceremos comunicación visual directa y pediremos silencio si es necesario.
Algunas estrategias para provocar silencio, para esos días que están más revoltosos: respuestas aprendidas ante estímulos que formularemos en clase, del tipo (os dejo cuatro ejemplos):
- Profesor: palmada
- Alumnos: tres palmadas
- Profesor: hip, hip.
- Alumnos: ¡hurra!
- Profesor (un lema): ¡si pierdo!
- Alumnos: ¡aprendo!
- Profesor: levantar la mano en silencio y esperar a que se callen, mirándolos.
Después de una respuesta grupal, se produce automáticamente un silencio, por el mero mecanismo de atención mental.
2. Ubicación incorrecta respecto al grupo de clase (el profesor perdido): el error clásico es colocarte en medio de un círculo para dirigirnos a todo el grupo en momentos puntuales: en este caso, dejas de existir para la mitad de la clase. Alternativas:
— Si la formación es circular: colocarte en el mismo círculo, como uno más.
— Formación en semiluna.
—Formación espontánea y libre por parte de los alumnos: ellos mismos se ubicarán de forma automática estableciendo el contacto visual contigo.
3. Hablar para los materiales y no a los alumnos: es una variante del anterior, pero incluyendo mi posición respecto al escenario didáctico. Estaré mal colocado si para hacer indicaciones sobre la zona de juego o acción, doy la espalda a los alumnos. Por tanto, me tendré que colocar ladeado, de tal forma que pueda dirigirme al grupo y a la vez a los materiales o espacio.
Este tipo de gestión espacial es específico al área de Educación Física, ya que nuestro entorno de aprendizaje no tiene nada que ver con un aula convencional, donde los alumnos están “estabulados”.
4. Dar por entendido un juego: al terminar las explicaciones, sobre todo me refiero a actividades de mayor complejidad, conviene preguntar si hay dudas. Una estrategia que suelo aplicar es la de preguntar a algún alumno que me repita lo que hay que hacer, que lo explique con sus propias palabras. Considero fundamental este tipo de estrategias sobre todo para la formación de maestros y profesores. Ello supone un procesamiento cognitivo de la información que va más allá de entender algo, ya que requiere la habilidad lingüística para contar algo y que los demás lo entiendan a su vez (competencia fundamental del docente).
5. Gritar: un año, mientras corregía un diario de prácticas de Educación Física, encontré esta frase: “He descubierto, entre otras cosas, la importancia de la modulación de la voz (la primera semana me quedé afónico)”. Igualmente durante mis clases en segundo de carrera, cuando lo alumnos dan sus primeras clases, suelo encontrarme situaciones donde los alumnos tratan de mantener el control de la clase gritando. Volvemos por tanto a la importancia de la gestión del espacio. Algunas estrategias para el manejo de clases in dejarnos la voz son:
(Me refiero sobre todo a marcar los inicios/finales de las actividades, cambios de ritmo o roles… y no a su uso por costumbre)
— En espacios abiertos y exteriores: no descartes el empleo del silbato (sin abusar).
— El pandero: su sonido es más amable que el silbato.
— La clásica palmada, cuando el grupo está más concentrado.
6. Abusar de la música: la música tiene un gran poder motivador y da sentido a muchos de nuestros contenidos, pero no debemos caer en el error de ponerla por defecto para cualquier actividad (cosa que he visto en algún colegio). La música elimina la comunicación auditiva y nos aísla, dificultando el poder escuchar el ambiente de la clase (que se traduce muchas veces en estados de ánimo y es un feedback muy importante para nosotros). También nos impide el que se nos pueda escuchar adecuadamente cuando tenemos que intervenir.
En cambio, es ideal para la expresión artístico expresiva y las actividades rutinarias como los calentamientos. También podemos generar ambientes muy interesantes cuando estamos gamificando.
7. El profesor espectador: pasividad (física y mental) durante el turno de acción de los alumnos: no me cansaré de corregir: —¡Manos fuera de los bolsillos! Esta postura denota una actitud pasiva y no nos predispone para la acción (tanto para profesores como alumnos). Pero sobre todo me refiero en este punto a que aprovechemos el tiempo en que la clase está trabajando para hacer una observación activa, dar feedback, pasar por los grupos, motivar, etc. Incluso en los modelos donde la intervención directa del profesor es menor, como sucede en la resolución de problemas o retos, tendremos que estar pendientes de lo que «se está cociendo»: las estrategias que proponen los alumnos, de las relaciones entre iguales, observar si la actividad fluye o no…
8. No variar la actividad cuando no funciona: capacidad de toma de decisiones al momento: este error, en los principiantes, no sucede tanto por pasotismo sino simplemente porque no se da uno cuenta o no tiene entrenada la vista. Cuando la actividad no tiene el dinamismo esperado, resulta aburrida o es demasiado difícil hemos de reaccionar y tomar decisiones para adaptarla o introducir variantes.
9. Desaprovechar las oportunidades de motivación: algunas situaciones que suelen pasar desapercibidas para aumentar la motivación son:
— Marcar bien el inicio de la actividad para darle énfasis, tensión atencional o un matiz competitivo o de reto en los juegos que lo requieran.
— Presentar el juego de forma dramatizada, enfatizando el nombre del mismo. En esta línea, a mí me gusta mucho inventar juegos y bautizarlos con un nombre llamativo y dado a la imaginación.
— Motivar el aplauso cuando proceda.
10. No recoger el material después de cada actividad: «el gimnasio no es tu habitación”: a veces se nos pasa el recoger porque estamos pendientes del reloj y queremos pasar rápidamente de actividad diciendo “luego recojo”. Ser ordenados supone realmente ganar tiempo y generar un espacio seguro para la práctica, sin que haya por el espacio obstáculos con los que podamos tropezar o hacernos daño.
Espero que estos puntos básicos os sean de utilidad y reflexionéis sobre la práctica.
Publicado el 7 diciembre, 2020 en Uncategorized. Añade a favoritos el enlace permanente. 3 comentarios.
Muy interesante el artículo. Gracias por compartir tu conocimiento y experiencia docente.
Muchas gracias, Samuel
realmenete este texto me enseño muchas cosas que debo de corregir siendo principiante en esta carrera, todo este esprendizaje lo pondre a puebra durante mi carrera para asi poder seguir enseñando correctamente.