Entrevista para yaq.es. Orientación para elegir carrera: Ciencias de la Actividad Física y del Deporte (CAFD)

Hola a todos, aquí os dejo la entrevista para el evento Iorienta de la web Yaq.es, de ayuda a la elección de carrera. La idea me gustó porque aportaban información de personas que ya hemos estudiado y estamos trabajando para hablar desde la propia experiencia.

En ocasiones he hablado con jóvenes que me preguntaban sobre la carrera de Ciencias de la Actividad Física y del Deporte (CAFD). Otros estáis dudando entre CAFD y Maestro de Primaria con especialidad en Educación Física, u otras carreras.

Mi consejo es elegir teniendo en cuenta tres factores:

  1. Interés personal: escúchate a ti mismo/a. Lo ideal y principal es tener una motivación personal hacia una profesión, y no tanto hacia la carrera. La carrera te forma para ejercer. A veces una carrera/universidad puede no tener el reconocimiento esperado, pero puede darte pie a una profesión muy bonita. Entonces, lucha por ello, y no supedites tu elección de profesión a los condicionantes de la carrera.
  2. Perspectiva de futuro: si te ves en diferentes trabajos, puedes plantearte cuál puede tener más salidas, qué puestos/carreras están naciendo de forma emergente (normalmente relacionados con las nuevas tecnologías y la biología aplicada). En línea con el punto anterior, imagínate en tu futuro puesto de trabajo: delante del ordenador, o delante de una clase de estudiantes, prepar clases, diseñar proyectos, discutir con proveedores, empezar un negocio, viajar por el extranjero, etc.
  3. Red social: habla con gente del ámbito: amigos de tus padres que trabajen en lo que buscas, conocidos, tus profesores del instituto tal vez te puedan dar algún contacto, date una vuelta por los entornos laborales. Sobre todo quédate con aquellos testimonios de personas que vivan con ilusión su profesión, y a la vez sean realistas: somos personas y tendremos días y situaciones mejores y peores.

FAMILIA Y ELECCIÓN DE CARRERA UNIVERSITARIA: la familia es sin duda el gran pilar. En este momento el rol fundamental de los padres será orientar y apoyar, pero nunca condicionar. Sigue la estela o el negocio familiar si de verdad te gusta y te ves competente, pero nunca por presiones. El día de mañana tu familia no va a trabajar por ti. Apoyar a los hijos, mirando por ellos y lejos de los intereses personales es lo mejor que pueden hacer los padres. Otro error por parte de los padres es proyectar sobre sus hijos aquello que ellos no pudieron ser, sin darse cuenta de que condicionando a los hijos están haciendo que la historia se repita. Tomar conciencia de estas actitudes, a veces inconscientes, hará de la familia un entorno positivo para la libre elección de estudios. A la larga, os puedo asegurar, que si vuestros padres os ven felices, en la profesión que sea, ellos también serán felices.

¡Mucho ánimo!

QUIEN MUEVE LAS PIERNAS MUEVE EL CEREBRO

Who moves the legs moves the brain

Photo by Filip Mroz on Unsplash

Con este título, me atrevo a proponer una nueva versión para el refranero, más actual, e igualmente basada en la evidencia científica, que la ya conocida frase  “quien mueve las piernas, mueve el corazón”. De todo lo que se está publicando sobre los efectos positivos de la actividad física sobre el rendimiento cognitivo y académico, me quedo con la reciente y estricta revisión llevada a cabo por Amika Singhy y colaboradores (2018), cuya comunicación tuve la oportunidad de escuchar en el último congreso del European College of Sport Sciences (Dublín, 2018) en el que avanzaron los resultados del artículo que se acaba de publicar, bajo el título Effects of physical activity interventions on cognitive and academic performance in children and adolescents: a novel combination of a systematic review and recommendations from an expert panel, o lo que es lo mismo: Efectos de intervenciones de actividad física sobre el rendimiento cognitivo y académico en niños y adolescentes: una novedosa combinación de una revisión sistemática y recomendaciones de un panel de expertos.

En este estudio, como marco teórico, se parte del hecho de que la actividad física (AF) regular altera la neurogénesis1 y la angiogénesis2  e incrementa el metabolismo del sistema nervioso central (van Praag, 2008). La investigación sugiere que la AF regular incrementa la disponibilidad ciertos factores de crecimiento, como el factor neurotrófico derivado del cerebro (BDNF, del inglés brain-derived neurotrophic factor), el factor de crecimiento semejante a la insulina tipo 1 (IGF-1) y el facto de crecimiento endotelial vascular (VEGF, del inglés vascular endothelial growth factor). Todos estos factores están implicados en el mantenimiento y plasticidad de la estructura y función cerebral, y por tanto en el aprendizaje y la memoria.

Para indagar en la relación AF-rendimiento cognitivo y académico, los autores de esta investigación llevaron a cabo una revisión sistemática con garantías de calidad, a través de la cual llegaron a seleccionar, de un total de 7.307 referencias, 58 estudios de intervención con población infantil y juvenil sana (3-16 años), publicados en texto completo y en inglés, en revistas de revisión por pares, procedentes del análisis de seis bases de datos de referencia.

¿Cómo han medido los estudios analizados el rendimiento cognitivo y académico?

El rendimiento académico se han medido por la mayoría de los estudios teniendo en cuenta las calificaciones escolares propias de cada centro educativo (no estandarizadas), en asignaturas como matemáticas y lengua, y también se han utilizado como referencia las notas estandarizadas de acuerdo a los niveles del currículum nacional, como por ejemplo el Prueba de logro canadiense o la Prueba de logros individuales de Wechsler. En menor medida, se tuvieron en cuenta otras asignaturas como Dibujo o Inglés como lengua extranjera.

Por otro lado, el rendimiento cognitivo, es medido mediante las funciones ejecutivas (inhibición o control inhibitorio, memoria de trabajo, actualización, atención, cambio de tarea y planificación), velocidad de procesamiento de la información, e inteligencia fluida y cristalizada)

Resultados más relevantes

  • Sobre el rendimiento cognitivo: el 48% de los análisis (10 de 25 análisis, llevados a cabo en 5 estudios de alta calidad) que examinaron el efecto de la AF en el rendimiento cognitivo, hallaron un efecto beneficioso de la intervención, resultando en una evidencia no concluyente.
  • Sobre el rendimiento académico: el 60% de los constructos analizados (15 de 25, en 6 estudios de alta calidad) encontraron un efecto beneficioso, aunque sin ser evidencias concluyentes.
  • Matemáticas: Hay una fuerte evidencia respecto a los efectos beneficiosos de la AF en el rendimiento en Matemáticas (86% de resultados [6 de 7 resultados, en 5 estudios de alta calidad] que muestran un efecto beneficioso).
  • Lengua: la evidencia no es concluyente para el rendimiento en lengua, con un 27%  de resultados que avalan el efecto beneficioso de la AF.
  • Ningún estudio mostró efectos adversos significativos de la AF sobre el rendimiento cognitivo y académico.

Resultados destacados de algunos estudios de calidad revisados por Singh y cols.:

  • Rendimiento académico (Donnelly, et al., 2009): mejoró en todos los resultados medidos (puntuaciones compuestas para la lectura, pronunciación y matemáticas) en niños que recibieron AF moderada-vigorosa durante las clases a lo largo de 3 años (90 min/semana), en comparación con niños que siguieron el currículum regular.
  • Rendimiento cognitivo: Ericsson et al. (2008), encontraron calificaciones más altas en Lengua y Matemáticas en niños que participaron en  clases de Educación Física todos los días (L-V: 45 min.) con un entrenamiento motor opcional modificado de 60min/semana durante 3 años, en comparación con niños que siguieron el currículum regular de Educación Física con un seguimiento de uno y dos años. Los efectos de la intervención en Lengua no fueron sostenibles en el tercer año. La intervención también mostró pequeños efectos significativos de efectos beneficiosos sobre el rendimiento atencional y el control de los impulsos después de 1 y 2 años, pero no en el tercer año. Después de 9 años, los niños en el grupo de intervención tuvieron calificaciones significativamente más altas en Secundaria.

Aspectos a considerar para contextualizar estos resultados

Los estudios analizados muestran los beneficios del aporte diferentes dosis de AF, y se comparan con otro grupo que hace menos AF, pero no se ha comparado con un grupo control que realmente no hiciera ninguna AF considerable (por ej., todos los niños, hacen al menos la AF que requieren las clases de EF). Por tanto, las conclusiones de esta revisión, como indican los autores, se refieren a los efectos  de la AF adicional o a adaptaciones del  currículum como los recreos activos, clases de Educación Físicas con frecuencias/intensidades específicas, y clases activas sobre rendimiento cognitivo o académico, pero no en los efectos de la AF por sí misma.

La opinión de un panel de expertos

Lo novedoso de este estudio, es que aportan las recomendaciones de un panel de expertos, bajo la metodología Delphi, para futuras investigaciones en este campo. Estos señalan.

  • La importancia de los grupos de control: por ejemplo al seleccionar los colegios, tratar de lograr un gran contraste entre AF realizada pero minimizar las diferencias respecto a las variables de contexto.
  • Acercarse a los valores reales sobre los niveles de actividad física, por ejemplo mediante acelerómetros o controlando el cumplimiento del programa.
  •  Mayores esfuerzos en la aplicación de medidas válidas y fiables sobre el rendimiento cognitivo, utilizando instrumentos prácticos y estandarizados.
  • Aportar los tamaños del efecto, intervalos de confianza y el valor exacto de p. Lo cual aportaría no solo la significancia, sino también la relevancia práctica de los efectos de la intervención. Además facilitaría que los estudios puedan ser incluidos en futuros meta-análisis.

A modo de reflexión

Fuera ya de los datos que aporta este estudio de revisión, me gustaría ampliar una consideración de las aportadas por el panel de expertos, referida a las variables de contexto que necesitan ser controladas. Si medimos el rendimiento académico en función de las notas, me planteo una cuestión:

  • ¿Son las calificaciones numéricas académicas fiel reflejo de la competencia matemática, lingüística, musical, motriz, etc.? El rendimiento académico actual, queda muy lejos de ser entendido linealmente, sino que es parte de la aplicación de unos conocimientos a unos contextos determinados, para resolver o generar problemas y respuestas, y en cuyo proceso jugarán también un importante papel las dimensiones emocional y actitudinal. Por un lado se es consciente de la complejidad del cerebro, y por otro optamos por la opción más sencilla (metodológicamente) de meter en una base de datos las notas. Una alternativa sería aplicar pruebas fiables en las que los niños y jóvenes puedan realmente mostrar una competencia compleja. En este sentido no será lo mismo un currículum o una evaluación en la que prime la memorización de contenidos que un proceso de enseñanza dirigido a la resolución de problemas.

Con todo ello, y las limitaciones presentes, todo apunta a que la AF tiene mucho que decir en el desarrollo social, cognitivo y académico de las personas. El valor de la Educación Física en este sentido es incuestionable, solo falta que se genere una verdadera conciencia social que implica asimilar el axioma “quien mueve las piernas mueve el cerebro” y no solo las piernas, sino los brazos y todo el cuerpo. Esta nueva concienciación ha de venir acompañada por repercusiones políticas que impliquen medidas tangibles para dar mayores oportunidades de movimiento a nuestros niños y adolescentes, al menos si queremos una sociedad sana, inteligente y solidaria.

«Quien mueve las piernas mueve el cerebro»

Esta frase, que acuñamos en este blog, lejos de ser una «ocurrencia», es una realidad. Hoy sabemos que correr, pedalear o simplemente andar, tiene efectos (agudos) hemodinámicos en el flujo sanguíneo del cerebro humano (Greene, Shrestha, y Garcia, 2017). Y más allá de mover, podríamos incluso decir que «transforma» el cerebro, dentro de su plasticidad (Erickson y Kramer, 2009; Kramer y Erickson, 2007; Neeper, Gómez-Pinilla, Choi, y Cotman, 1996).

Referencias:

Donnelly, J. E., Greene, J. L., Gibson, C. A., Smith, B. K., Washburn, R. A., Sullivan, D. K., et al. (2009). Physical Activity Across the Curriculum (PAAC): A randomized controlled trial to promote physical activity and diminish overweight and obesity in elementary school children. Preventive Medicine, 49(4), 336-341.

Erickson, K. I., y Kramer, A. F. (2009). Aerobic exercise effects on cognitive and neural plasticity in older adults. British journal of sports medicine., 43(1), 22.

Ericsson, I. (2008). Motor skills, attention and academic achievements. An intervention study in school years 1-3. British Educational Research Journal, 34(3), 301-313.

Greene, E. R., Shrestha, K., y Garcia, A. (2017). Acute Effects of Walking on Human Internal Carotid Blood Flow. The FASEB Journal, 31(1_supplement), 840. Extraído de https://www.fasebj.org/doi/abs/10.1096/fasebj.31.1_supplement.840.23

Kramer, A. F., y Erickson, K. I. (2007). Capitalizing on cortical plasticity: influence of physical activity on cognition and brain function. Trends in cognitive sciences., 11(8), 342.

Neeper, S. A., Gómez-Pinilla, F., Choi, J., y Cotman, C. W. (1996). Physical activity increases mRNA for brain-derived neurotrophic factor and nerve growth factor in rat brain. Brain research, 726(1-2), 49-56.

Singh, A. S., Saliasi, E., van den Berg, V., Uijtdewilligen, L., de Groot, R. H., Jolles, J., et al. (2018). Effects of physical activity interventions on cognitive and academic performance in children and adolescents: a novel combination of a systematic review and recommendations from an expert panel. British Journal of Sports Medicine, bjsports-2017-098136. doi:10.1136/bjsports-2017-098136

van Praag, H. (2008). Neurogenesis and Exercise: Past and Future Directions. NeuroMolecular Medicine, 10(2), 128-140.

NOTAS:

  1. Neurogénesis: producción de las células del sistema nervioso central, es decir, de las neuronas y las células de la neuroglia (Dicciomed, Universidad de Salamanca).
  2. Angiogénesis: proceso fisiológico de formación de vasos sanguíneos nuevos a partir de vasos preexistentes; es normal en el proceso embrionario, crecimiento, cicatrización, etc., pero es patológico en la formación de tumores malignos (Dicciomed, Universidad de Salamanca).

NUEVO LIBRO: Triatlón. Las claves del éxito

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OJEAR EL LIBRO: créditos, prólogo, índice, autores.

FORMATO: 17×24 cm. 312 páginas. Interior: papel ahuesado de 80 g, en blanco y negro. Cubierta a color en brillo con solapas, 260 g plastificada).

PVP: 18 € + gastos de envío (5 € España).

CONSIGUE EL LIBRO: 

El presente libro, que surge de un profundo estudio de cinco años de duración, ha sido llevado a cabo en el ámbito universitario. Para su realización se ha seguido una metodología científica, entrevistando a los triatletas de alto nivel españoles, sus entrenadores, directivos y federaciones nacionales e internacionales de las potencias mundiales del triatlón. Este estudio dio pie a la lectura y defensa de la primera tesis doctoral en España sobre el triatlón. El trabajo en este ámbito, fue a su vez galardonado con la Insignia de Plata por la Federación Española de Triatlón. Este meticuloso trabajo, trata de responder a preguntas complejas como: ¿A qué se debe el «boom» del triatlón y su gran aceptación social a través de su breve historia? ¿Podemos hablar de un fenómeno deportivo o social? ¿Cuáles son las claves del éxito? ¿Cómo viven los deportistas el éxito y el fracaso? ¿Cuál es el peso del entrenador en el proceso de entrenamiento? ¿Hasta qué punto afectan a los deportistas sus entornos social y deportivo? ¿Qué camino siguieron los deportistas y sus entrenadores hasta alcanzar las élites?

Un libro, que aporta las bases para el estudio del triatlón, desde la perspectiva de los sistemas complejos.

Sobre el artículo publicado en la revista Woman “¿Ejercicio con patinete?”

Hace unos días contactaron conmigo de la revista Woman, para la sección wellness, del mes de noviembre de 2018. Se trataba de aportar algunos datos sobre el posible ejercicio físico que pudiera realizarse con patinete eléctrico, especialmente referido al modelo segway. Por cuestiones de espacio de la revista, únicamente publicaron un par de comentarios, de un total de tres páginas que redacté, con información ampliada y referencias bibliográficas. Me gustaría publicar aquí el informe íntegro, para poder contextualizar los párrafos publicados (señalados con subrayado). Indico en negrita los apartados sobre los que luego respondo:

04_segway_FOTO de Iva Balk_Pixabay

Sobre la imagen sport que puede ofrecer desplazarse en un segway y si realmente se hace algún ejercicio

La verdad es que de «sport» tienen muy poco, si entendemos el deporte como ámbito en el que el ser humano pone en marcha lo mejor de sus capacidades físicas y cognitivas. Ejercicio físico, por definición, tampoco se hace, lo único que se está haciendo es una actividad física ligera, de menor intensidad a la que supone caminar, sin repercusiones para la mejora de salud cardiovascular o la mejora de las capacidades físicas como pueden ser la fuerza, o la flexibilidad. Las instituciones de mayor peso en temas de salud a nivel mundial (CDC y ACSM-Garber y cols., 2011) recomiendan, para adultos, al menos 30 minutos al día de actividad física de intensidad moderada. ¿Qué es moderado? Por ejemplo, caminar a paso ligero; nada que ver con conducir un transporte motorizado. Este tipo de transporte personal eléctrico, cumple una gran función de movilidad urbana sin humos, pero lo que debe ser evaluado, por cada persona, es el uso que se le da. Por ejemplo: si la única actividad física que hace una persona es ir andando al trabajo, 15 minutos de ida y otros 15 de vuelta, e incorpora este tipo de transporte pasivo, entonces tenemos un potencial problema de salud. En cambio, si esa misma persona, además de ir al trabajo en transporte pasivo, acude con frecuencia al gimnasio o camina habitualmente, puede dormir tranquila.

Concretamente, ¿qué ejercitamos con un segway?

La actividad física que se realiza con un uso normal es mínima, y se limita a la contracción isométrica (estática) de los antebrazos para mantenerse sujeto al manillar, y al mantenimiento de un tono postural similar a cuando estamos de pie parados, que se incrementará en los momentos de aceleración y frenada. A ello sumamos las inclinaciones corporales que requieren jugar con el peso corporal, pero que no son significativas en cuanto a la mejora de la condición física.

El uso del segway, ¿se puede asimilar, a algún otro tipo de ejercicio en cuanto a gasto energético, quema de calorías…?

No existen datos en publicaciones serias del gasto energético que supone este tipo de transporte, pero no nos equivocaríamos mucho si decimos que el gasto energético estará algo por encima de lo que supone simplemente estar de pie, es decir, a la postura sedentaria habría que sumar la respuesta muscular a la estabilización ante las aceleraciones y desaceleraciones, pero no pasaría de ser una actividad ligera, sin más consecuencias. Estar sentado viendo la televisión supone unos 1,3 METs (tasa de intercambio metabólico que nos permite cuantificar el gasto energético), y estar de pie 1,5 (Mansoubi y cols., 2015). En cambio, andar a un ritmo vivo, ya «te suma puntos» para la salud, pues supone un gasto energético cercano a los 4 METs, que es la franja de intensidad donde la actividad comienza a ser moderada, es decir, con repercusiones positivas para la salud.

¿Conviene hacer algún tipo de calentamiento, control del equilibrio… previo al uso de un segway?

En cuanto que la actividad que se realiza sobre estas plataformas es muy básica, no requiere ningún tipo de calentamiento ni preparación previa, como cuando hacemos un ejercicio que sí requiere una activación muscular considerable. Hay que tener en cuenta que uno de los usos que se les da es el de tour turístico en ciudades, para personas sin ningún tipo de experiencia de conducción; basta con un breve aprendizaje de la dinámica de conducción y a rodar. Este tipo de transporte eléctrico se denomina «autoequilibrado»: supone que ni siquiera tienes que esforzarte en mantener el equilibrio, como ocurre con el rico aprendizaje y uso de otros medios de tracción humana como los patines, la bicicleta, el monopatín… El propio sistema neuromuscular nos los está indicando: tan solo en un momento te puedes hacer con estos artilugios, en cambio, nos llevará semanas tener cierto control con los patines convencionales o una bicicleta, cuando aprendemos por primera vez. El cerebro necesita movimiento (humano) para desarrollarse, esto ya es una evidencia científica a todos los niveles. Trabajar las habilidades coordinativas, como el equilibro, es de vital importancia para el logro de la competencia motriz en niños, así como para las personas mayores, que deben ejercitarlo para el mantenimiento o mejora de su autonomía personal y evitar el riesgo de caídas, tan nefastas en estas edades.

Si se utilizan como transporte, a menudo podemos ir cargados con mochilas, bolso, bolsas de mano… ¿Cómo afecta el ir cargados sobre estos dispositivos?

Lo ideal es llevar siempre la carga lo más cerca posible a nuestro cuerpo (una mochila bien ceñida a la espalda y con enganche en la cintura si es posible) que no oscile ni nos pueda desestabilizar, o engancharse al mobiliario urbano u otros usuarios. Respecto al peso en mochilas, la recomendación sería la misma que la que planteamos desde la Educación Física, no lleves más del 10% de tu peso corporal, para no sobrecargar la espalda.

¿Se puede aprovechar el uso del segway para hacer algún ejercicio extra, siempre que sea seguro y respete la circulación? O tal vez algún otro uso alternativo al transporte, en espacios más de recreo.

Las plataformas de transporte eléctricas y autoequilibradas no están pensadas para hacer ejercicio físico, sino para desplazamientos urbanos principalmente, o por caminos rurales, donde sí puede darse una mayor flexión de rodillas y fuerza de agarre, pero no dejaría de ser algo parecido a ir en una bicicleta sin pedalear. Un uso alternativo podría ser plantear carreras en circuitos específicos de habilidad, como ocurre con las motos, en el que se pongan en marcha de forma significativa los mecanismos de control motor del cuerpo humano. El patinete, por ejemplo, ha evolucionado de ser un juguete a ser una modalidad de freestyle (de propulsión humana, de momento). Si queremos mejorar nuestra condición física, y por tanto nuestra salud, no queda otra que moverse, ejercitarnos adecuadamente, orientados por un graduado/a en Ciencias de la Actividad Física y del Deporte, que son las personas realmente capacitadas para prescribir ejercicio físico.

¿El desplazamiento continuado en un segway puede provocar alguna lesión (postura, espalda…)?

En su uso habitual, no existen datos en la literatura científica que describan complicaciones físicas a partir de un número determinado de horas o minutos, lo que sí se han descrito son fracturas y otros traumas relacionados con diferentes tipos de plataformas motorizadas (Ashurst, J., y Wagner, 2015; Siracuse y cols. 2017). Siempre que se conduce un medio eléctrico o de propulsión humana, existe un riesgo de caída o colisión por diferentes factores, que puede minimizarse con la prevención y la conducción cuidadosa. El riesgo, por tanto, estaría fundamentalmente en un factor externo, y más en ciudades como Madrid, que no están preparadas para este tipo de transportes: la ciudad tiene un gran reto por delante, los tiempos cambian y hay que adaptarse.

¿Aparatos inteligentes?

Si observamos críticamente cómo se está hablando hoy en día de las diferentes opciones de transporte eléctrico unipersonal, es curioso como la referencia es el aparato y no la persona: en los foros tecnológicos, se adjetiva a este tipo de plataformas como «inteligentes», en este caso, solo porque se autoequilibran, tienen sensores y poco más (cosa que llevan haciendo hasta los insectos, desde hace millones de años). Alguien o algo inteligente de verdad, querría lo mejor para nosotros, y nos debería decir cuándo usarlo y cuándo no, en función de la actividad física que hayamos hecho ese día, algo así como: «Hoy no has caminado nada, por favor, déjame cargando y vete andando». Por otro lado, en los ayuntamientos se habla de «movilidad urbana», pero a costa de la inmovilidad humana…

 Referencias

Ashurst, J., & Wagner, B. (2015). Injuries following Segway personal transporter accidents: case report and review of the literature. Western journal of emergency medicine16(5), 693.

Garber, C. E., Blissmer, B., Deschenes, M. R., Franklin, B. A., Lamonte, M. J., Lee, I. M., … & Swain, D. P. (2011). American College of Sports Medicine position stand. Quantity and quality of exercise for developing and maintaining cardiorespiratory, musculoskeletal, and neuromotor fitness in apparently healthy adults: guidance for prescribing exercise. Medicine and science in sports and exercise43(7), 1334-1359.

Mansoubi, M., Pearson, N., Clemes, S. A., Biddle, S. J., Bodicoat, D. H., Tolfrey, K., … & Yates, T. (2015). Energy expenditure during common sitting and standing tasks: examining the 1.5 MET definition of sedentary behaviour. BMC public health15(1), 516.

Siracuse, B. L., Ippolito, J. A., Gibson, P. D., & Beebe, K. S. (2017). Hoverboards: a new cause of pediatric morbidity. Injury48(6), 1110-1114.

 

 

MÉDICOS DE ATENCIÓN PRIMARIA PRESCRIBIENDO EJERCICIO FÍSICO: ¡SÁLVESE QUIEN PUEDA!

EJERCICIO_con pie de foto

El último disparate político, con la salud en juego, ha saltado al prime time televisivo de los noticiarios: los médicos de atención primaria (AP) de la Comunidad de Madrid podrán prescribir ejercicio físico. Concretamente, lo que podemos leer en el Anteproyecto de Ley de Salud Pública de la Comunidad de Madrid es: «Se incluirán y generalizarán como prestaciones preventivas para su administración preferente en el ámbito de la atención primaria, la prescripción del ejercicio físico y de las dietas adaptadas a las condiciones fisiológicas y patológicas de los pacientes» (artículo 33).

Los responsables del artículo 33, acaban de eliminar de un plumazo el principio de especificidad formativa que le confiere cada grado universitario a su profesión correspondiente. Curiosa además, es la coincidencia numérica del artículo, que se corresponde con la expresión popular «por el artículo 33», es decir, «porque lo digo yo». Considero que no hay mala intención en esta nueva prestación atribuida a los médicos de AP, sino un interés por mejorar la salud pública, pero que conlleva una gran ignorancia sobre las competencias profesionales.

Recientemente se acaban de publicar las competencias del Grado en Ciencias de la Actividad Física y del Deporte en el BOE (2018). Este es un hecho de vital importancia, que pretende, a través del Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades, evitar el peligroso intrusismo que podría dar lugar a que personas sin una formación adecuada tengan que tomar decisiones sobre la salud de las personas en relación a la actividad física y el deporte. Las áreas de competencia aprobadas para CAFYD hablan por sí solas, respecto a la responsabilidad que adquieren los graduados en esta titulación:

  1. Intervención educativa.
  2. Prevención, adaptación y mejora del rendimiento físico-deportivo y de la salud mediante la condición física y el ejercicio físico.
  3. Promoción de hábitos saludables y autónomos mediante actividad física y deporte.
  4. Intervención mediante las manifestaciones del movimiento humano.
  5. Planificación, evaluación y dirección-organización de los recursos y la actividad física y deporte.
  6. Método y evidencia científica en la práctica.
  7. Desempeño, deontología y ejercicio profesional en el contexto de las intervenciones.

Por tanto, es incoherente que un Gobierno esté publicando regulaciones competenciales y otro Gobierno diga lo contrario.

Voy a tratar de exponer la gravedad de este planteamiento, poniendo en contexto diferentes factores.

¿QUIÉN PUEDE REALMENTE PRESCRIBIR EJERCICIO FÍSICO?

La respuesta es bien sencilla: aquellos profesionales cuya formación universitaria incluyan contenidos y prácticas en prescripción de ejercicio físico. Es más, este tipo de actuaciones, tratan de resolver problemas complejos y por tanto debería coordinarse un equipo y no un solo profesional, dependiendo de cada caso. En primer lugar, son los Licenciados y Graduados en Ciencias de la Actividad Física y del Deporte (CAFYD) los que poseen la mayor base formativa y competencial para ello, y dentro de estos, estarán mejor preparados aquellos que hayan cursado especialidades en Actividad Física y Salud (AFS) que se dan en el grado, o másteres específicos en AFS. Estos profesionales deberían trabajar de forma conjunta con los médicos de AP y los fisioterapeutas, dependiendo del caso y los objetivos a alcanzar (no es lo mismo una prescripción de ejercicio postraumática que para una pérdida de peso). El otro grupo de profesionales que entrarían en este equipo son los médicos con la especialidad de Medicina del Deporte, eliminada por el Ministerio de Sanidad del MIR. La Medicina del deporte ha quedado prácticamente relegada, injustamente, a la evaluación de deportistas, tal y como muestran los servicios ofrecidos por la Comunidad de Madrid a este respecto.

Observemos el plan de estudios del Grado en Medicina de dos Facultades, no poco exigentes: la de Albacete (UCLM) y Complutense (UCM) y comparémoslo con el plan de estudios del grado en Ciencias de la Actividad Física y del Deporte de la UCLM, o con las competencias arriba mencionadas. Sería un atrevimiento prescribir a una persona ejercicio sin una base en fisiología del ejercicio, anatomía y biomecánica del movimiento, psicología de la actividad física, actividad física y deportes para la salud, desarrollo motor, acondicionamiento físico, teoría y práctica del entrenamiento deportivo, o actividad física adaptada (poblaciones especiales). Sobre las carencias en la formación de los médicos en asuntos de prescripción de ejercicio se exponen datos objetivos en el artículo de López (2009). A estos datos se suman los resultados de la interesante tesis doctoral Valoración de la prescripción de ejercicio físico en los profesionales de atención primaria de la Región de Murcia (Ortín, 2011) donde se concluye que el nivel de conocimiento sobre prescripción de ejercicio físico de los profesionales sanitarios es mejorable.

DESDE MI EXPERIENCIA:

Las veces que he recibido algún tipo de prescripción de AF por médicos AP ha consistido en consideraciones muy globales, por ejemplo: «haz ejercicio aeróbico», «camina», «la natación te irá bien para la espalda»… En ningún caso se han considerado los principios básicos denominados FITT: frecuencia, intensidad, tiempo y tipo; y por supuesto tampoco un indicativo del principio de progresión. En términos médicos, este tipo de indicaciones equivaldría a «tómate una pastilla», ¿pero cuál? Por citar algunos ejemplos: desde CAFYD sabemos que la natación por sí sola no corrige una escoliosis, y que incluso determinados estilos pueden ser perjudiciales si hay alteraciones en los discos vertebrales; sabemos que las máquinas elípticas, prescritas por su bajo impacto, pueden ser lesivas para la espalda (Moreside & McGill, 2012), que estirar únicamente en el calentamiento no previene las lesiones (Herbert & Gabriel, 2002; Shrier, 1999; Thacker et al., 2004), que los juegos de pillar para niños tienen los mismos efectos que un calentamiento tradicional y son más divertidos (Coledam et al., 2012), que el calentamiento reduce las agujetas, pero la vuelta a la calma no (Law, & Herbert, 2007), etc. También sabemos que es necesaria una colaboración interdisciplinar para dar una respuesta completa a las necesidades de AF relacionada con la salud, sobre todo en aquellos casos donde se dan patologías que requieren un seguimiento de personal médico. Actualmente ya existen centros hospitalarios en España que incorporan Servicios de Ciencias de la Actividad Física y del Deporte, que trabajan, por ejemplo, en unidades integrales de obesidad.

«SI NO ES BUENO AUTOMEDICARSE, MUCHO MENOS SERÁ “RECETAR” EJERCICIO A CIEGAS»

Me gustaría cerrar este post haciendo un llamamiento a las autoridades legislativas en materia de salud, para que reconsideren este proyecto de ley y sean conscientes de que, de la misma manera que se advierte a la población de los peligros de automedicarse, igualmente peligroso puede ser que personas sin la competencia adecuada «receten» ejercicio físico a la ligera. Si a un médico de AP se le da la competencia de recetar, LOS PACIENTES DEBERÍAN EXIGIR qué tipo de ejercicio deben hacer, durante cuánto tiempo (volumen), con qué frecuencia, con qué intensidad, cómo progresar, conocer la técnica adecuada, cuáles son las pautas de descanso entre cada sesión o carga, si es perjudicial para otro tipo de actividad, cómo llevar un control… SIN ESTOS DATOS NO ES POSIBLE PRESCRIBIR EJERCICIO FÍSICO, ¿o a caso usted se tomaría una pastilla sin saber para qué sirve, las tomas necesarias, qué interacciones produce con otros medicamentos, cómo tomarla…?

Referencias

Coledam, D.H.C., Paludo, A.C., Oliveira, A.R., & Dos-Santos, J.W. (2012). Dynamic exercise versus tag game warm up: the acute effect on agility and vertical jump in children. Journal of Human Sport and Exercise, 7(1), 243-253.

Comunidad de Madrid. Anteproyecto de Ley de Salud Pública de la Comunidad de Madrid (2018). Madrid. Extraído de http://www.madrid.org/es/transparencia/normativa/anteproyecto-ley-salud-publica

Herbert RD, Gabriel M. (2002). Effects of stretching before and after exercising on muscle soreness and risk of injury: systematic review. BMJ., 325(7362):468-72.

Law, R. Y., & Herbert, R. D. (2007). Warm-up reduces delayed-onset muscle soreness but cool-down does not: a randomised controlled trial. Australian Journal of Physiotherapy, 53(2), 91-95.

López de los Mozos, J. Prescripción de ejercicio físico por graduados en ciencias del deporte en centros sanitarios. EmásF: revista digital de educación física, 47 (2017), 62-75.

Moreside, J. M., & McGill, S. M. (2012). How do elliptical machines differ from walking: A study of torso motion and muscle activity. Clinical Biomechanics, 27(7), 738-743.

Shrier, I. (1999). Pre-Exercise, Stretching May Not Prevent Injuries: A Critical Review of the Literature. Clinical Journal of Sport Medicine, 9(2), 110. 3.

Thacker, S. B., Gilchrist, J., Stroup, D. F., & Kimsey Jr, C. D. (2004). The impact of stretching on sports injury risk: a systematic review of the literature. Medicine & Science in Sports & Exercise, 36(3), 371-378.

¿Podrá un robot sustituir a los docentes? ¿Qué pasará con la Educación Física? (Una reflexión)

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Cuando la investigación está avanzando, tímidamente, en la comprensión de nuestro cerebro, la llamada neurociencia, que parece tener ahora cierta autoridad para hablar, está abriendo la puerta, consciente o inconscientemente, al desarrollo de otras líneas de investigación sobre «inteligencia» artificial, para tratar de emularnos a nosotros mismos. Es decir, tratamos de que las máquinas piensen como nosotros, pero aún no entendemos nuestro propio comportamiento. Parece una carrera paradójica y temeraria, cuyos límites no conocemos, pero que es imparable, puesto que el ser humano ha podido evolucionar siguiendo a su curiosidad y a ese instinto que le ha llevado a lanzarse al mar, a reconocer qué hay al otro lado de la montaña, o de entablar relaciones con aquella otra tribu nómada con la que se ha encontrado mientras perseguía a un grupo de uros.

Es en este tiempo, en el que la incorporación progresiva de la inteligencia artificial, la robótica y la automatización de los procesos informáticos, aparecen como amenazadores para desempeño de los diversos puestos de trabajo, cuando las personas se empiezan a plantear si ocupan o no, un puesto en riesgo desaparecer, si podrán adaptarse a los nuevos cambios, o si no les queda más remedio que salir por dónde entraron. Entonces, la premisa que parece emerger es «no hagas un trabajo que pueda hacer un robot el día de mañana», o «dedícate tú a hacer los robots» (¡hasta que ellos se hagan a sí mismos!).

Una de las profesiones que menos puede sufrir esta robotización, es la de docente, sobre todo en primaria (Frey y Osborne, 2017) Desde mi humilde, pero cargada de responsabilidad, posición de docente e investigador, he llegado a pensar que la profesión de maestro, de profesor, en cuanto a su necesaria interacción personal con los alumnos y por los numerosos factores que afectan al proceso de enseñanza-aprendizaje (cognitivos, afectivos, ejecutivos, interpersonales, vivenciales..) tendríamos cierta salvaguarda y protección, frente a esa otra emergente inteligencia artificial y la robótica, incapaz de establecer relaciones en sistemas complejos, frente a frente, con un grupo de clase y sin aquel sentimiento, autoconciencia, o espíritu trascendente que nos hace humanos.

Ahora, con decir «ok Google, cuéntame un chiste», el sistema te cuenta un chiste, pero el sistema no se ríe contigo ni sabe si tu risa es verdadera, es falsa, o te has sentido ofendido, al menos a fecha de hoy. Lo que el ser humano necesita desde el nacimiento y antes, es sentir el calor de los iguales, de su grupo, el apoyo, el amor, y crecer en la capacidad de querer también a los demás. Porque en nuestra filogenia está escrito que nuestra felicidad depende de sentirnos realizados bajo estas condiciones. Y es algo que dudo mucho llegue a conseguir un robot aunque su aspecto no sea ya humanoide, sino completamente humano, con un tejido que simula la piel humana, con todos sus músculos faciales expresivos y con su propio sistema calefactado y lumínico que haga incluso que enrojezca su piel cuando ciertos estímulos ocurran, y que el programador entendió que eran motivos de vergüenza o pudor. Un robot no será capaz de hacer algo por amor. El ser humano está hiperespecializado en la lectura de ese lenguaje corporal, expresivo, verbal, cuya máxima expresión es la mirada directa a los ojos. Otra cosa muy diferente es que nos autoengañemos y busquemos amor donde no lo encontraremos nunca, como aquellos japoneses que se aferran a una love doll, muñecas realistas de silicona y esqueleto metálico, en las que NO encontrarás justo aquello que su propio nombre vende: amor; pero sí te harán sentir como ellas: un vacío interior.

Así pues ante la soledad y un robot, me quedo con la soledad, que no es más que el yo frente al reto de conocerme a mí mismo y a los demás, hasta formar una familia, un grupo.

Volviendo a la educación, de momento la Educación Física se está librando de que pueda venir un robot a darnos una palmadita en la espalda: el sistema complejo de interacción dinámica «profesor – alumno en movimiento – clase – aprendizaje», está muy lejos de ser usurpada por la tecnología. Peor lo tenemos con el ámbito del entrenamiento deportivo y la prescripción del ejercicio físico, donde la gente ya va al gimnasio con un vídeo de youtube aprendido sin ningún criterio crítico. Realizar una «tabla» de entrenamiento, tomada de Internet, sin una formación al respecto, sería algo así como encontrarse a alguien por la calle que te ofrece una pastilla, y te la tomas con los ojos cerrados. Pongámonos en manos de profesionales, de licenciados y graduados en Ciencias de la Actividad Física y del Deporte (CAFYDE).

Si piensas que tu trabajo, como profesor, lo puede hacer un robot, algo está fallando en tus clases.

Referencias:

Frey, C. B., & Osborne, M. A. (2017). The future of employment: how susceptible are jobs to computerisation?. Technological forecasting and social change, 114, 254-280. https://www.oxfordmartin.ox.ac.uk/downloads/academic/The_Future_of_Employment.pdf

El patinete eléctrico: un salto hacia el precipicio del sedentarismo

patinete-defLlegar a dominar la marcha como habilidad motriz básica de locomoción, nos ha costado a los homo sapiens, desde los primeros homínidos, varios millones de años de adaptación.

Caminar, ha supuesto un medio de desplazamiento que nos ha dado la vida, y a través del cual explorábamos el territorio, cazábamos, recolectábamos, migrábamos, conducíamos el ganado, buscábamos nuevos recursos, etc.

El desarrollo creciente de las tecnologías, también hacen posible la vida, y nos la facilitan, pero pueden acarrear ciertas contraindicaciones si no lo contrarrestamos de alguna forma.

La primera vez que vi a un chaval jovencito, viendo escaparates por el centro de Madrid subido a un patinete eléctrico autoequilibrado, fui consciente del peligro que traía consigo este tipo de usos. Y digo «usos», ya que mi crítica no es al artefacto en sí, sino al uso que se le puede dar. Pensé: «¡lo único que nos quedaba era andar, y lo vamos a perder!».

En esta entrada me referiré concretamente al modelo de patinete eléctrico autoequilibrado de dos ruedas, ya que sus características (entre 10-12 km/h de velocidad y una autonomía de 15-20 km) son suficientes para sustituir el caminar por zonas urbanas, pero insuficientes para suponer una actividad deportiva en la que nuestro cuerpo consuma más energía de lo habitual para contrarrestar los altos índices de sedentarismo y obesidad actuales.

En España, el 60,9 % de la población sufre sobrepeso (39,3) y obesidad (21,6%) (Estudio ENPE, publicado en la Revista Española de Cardiología).

¿Cuanta energía gastamos mientras conducimos un patinete eléctrico como el que nos referimos? A falta de mediciones de acelerometría, no creo que me equivoque mucho si digo que gastaremos aproximadamente lo mismo que estando de pié, parados: 1,59 METS* (Mansoubi, y cols, 2015). Para que os hagáis una idea, en reposo consumimos 1 MET, y las actividades por debajo de 1,5 METs son consideradas sedentarias. Solo las actividades moderadas y vigorosas son consideradas óptimas para obtener beneficios para la salud: por encima de 3 METS (OMS). Caminar supone un gasto energético de entre 3 y 5 METs, en función de la velocidad.

Sustituir el desplazamiento habitual de caminar por zonas urbanas para trasladarnos por ocio, supone, para una persona que no hace otro ejercicio físico que caminar, un factor negativo para su salud muy importante. Otra cosa bien diferente es que podamos utilizarlo, por ejemplo, para ir al trabajo, pero seamos a lo largo del día personas activas (subamos escaleras, hagamos deporte, vayamos al gimnasio a hacer ejercicio cardiovascular…). En las grandes ciudades, este tipo de patinetes puede suponer el ahorro de tiempo y una solución a la falta de aparcamiento, o una alternativa a los vehículos contaminantes, pero es necesario contrarrestar sus efectos sedentarios con otros medios.

Su uso en niños, no debería pasar de ser un juguete más, con el que divertirse un rato, pero que no suponga un sustitutivo del caminar (pasear con la familia, ir al colegio andando, etc.). Recordemos además, que no es un aparato que ayude a desarrollar especialmente las capacidades coordinativas y el equilibrio, ya que se autoequilibra. Para desarrollar las capacidades del niño son infinitamente más recomendables el monopatín de toda la vida, los patines, la bicicleta, el patinete, u otros medios de desplazamiento de propulsión humana similares que permitan al cerebro el aprendizaje de nuevas formas de equilibrio. Aprender a patinar bien puede llevar semanas y meses; aprender a desplazarte en un monopatín eléctrico de dos ruedas supone un par de minutos.

Existen otros vehículos de desplazamieno eléctrico que permiten alcanzar mayores velocidades y transitar por diferentes terrenos (caminos, cuestas, montañas…). En este caso, la posición sobre el vehículo supone incrementar la flexión de piernas y una mayor activación de los músculos estabilizadores de la columna así como de una mayor intervención de los miembros superiores para mantener el equilibrio. Estaríamos hablando prácticamente de una actividad deportiva, como el esquí, o el patinaje. En este caso, a parte de ser más divertido, estaremos demandando al cuerpo un mayor gasto energético.

Así pues, que cada uno valore su nivel de vida, su grado de sedentarismo (especialmente en los niños), y luego tome decisiones respecto al uso e incorporación de este tipo de vehículos en su estilo de vida, sobre todo ahora que nos plateamos la pregunta de «¿qué le voy a pedir a los Reyes Magos?»

* MET (metabolic equivalente of task) = equivalentes metabólico de la tarea: nos ayuda a cuantificar el gasto energético según las tareas que realicemos y su grado de intensidad.

Suplementos de proteínas y efectos sobre la hipertrofia muscular, la fuerza y la salud

Es común ver en los vestuarios masculinos de los gimnasios (en los femeninos no lo he visto por razones obvias), a personas preparando y tomando batidos de proteínas. Algunas madres, me han consultado preocupadas sobre estos temas, al ver que sus hijos han acudido a casa con un bote gigante, que parece comida para caballos, y que contiene unos «polvos raros». También he recibido preguntas sobre el consumo de proteínas de personas que se inician en el entrenamiento de la fuerza y quieren conseguir resultados «visibles» y rápidos (los atajos no suelen respetar la salud).

Acorde con la filosofía de «aprende a aprender» de este blog, con este post pretendo responder ―y que vosotros respondáis― a las siguientes preguntas:

¿Realmente los suplementos de proteínas producen mayores hipertrofias?

¿Son preferibles los suplementos comerciales a las dietas naturales ricas en proteínas?

¿Tiene efectos diferentes el consumo de proteínas en personas entrenadas y no entrenadas?

¿El consumo adicional de proteínas mejora la fuerza (1-RM)?

¿Un consumo alto de proteínas tiene efectos perjudiciales para la salud?

¿Es perjudicial para la salud el consumo de suplementos proteicos comerciales?

Para dar respuesta a estas preguntas hemos de ir a fuentes fiables. Olvídate de periódicos, de foros, de páginas de internet de marcas comerciales o negocios fitness, etc. Acude a las fuentes originales de investigación. Cuando escuches decir: «la gente dice que…», esto significa que lo ha dicho un amigo o conocido de alguien, pero no la gente.

Acorde con el tema que nos ocupa, podemos lanzar búsquedas en bases de datos especializadas (ej. PubMed) o bien hacer búsquedas dentro de revistas de nutrición top a nivel mundial. Sí, lo habéis adivinado, todo esto está en inglés.

En este caso, he buscado en PubMed y a su vez he rastreado dentro de revistas top, como The American Journal of Clinical Nutrition (impact factor en 2013= 6,9), Sports Medicine (impact factor en 2013= 5,3 ) y International Journal of Sports Nutrition and Exercise Metabolism (impact factor 2013= 1,98). Cuando queremos saber algo sobre un tema en concreto, lo ideal es buscar un «artículo de revisión» (review article), es decir, que alguien ya haya hecho el trabajo sucio por nosotros, y haya revisado muchos artículos sobre un tema y los haya resumido en un «artículo de artículos». En este caso, debemos buscar una revisión reciente, para que esté actualizada.

Pasaré a comentar ahora un artículo potente al respecto, de la American J Clin Nutr, de Holanda, cuyo título es muy sugerente: «La suplementación con proteínas aumenta la respuesta adaptativa del músculo esquelético en el entrenamiento de fuerza: un meta-análisis». La referencia bibliográfica original, en formato APA, quedaría así (solo se escribe el primer apellido de los autores, y el nombre va con iniciales):

Cermak, N. M., Res, P. T., de Groot, L. C., Saris, W. H., & van Loon, L. J. (2012). Protein supplementation augments the adaptive response of skeletal muscle to resistance-type exercise training: a meta-analysis. The American Journal of Clinical Nutrition, 96(6), 1454-1464. doi: 10.3945/ajcn.112.037556

Un meta-análisis es un análisis de diversos estudios, pero a diferencia de lo que es una revisión, el meta-análisis, además trata de sacar conclusiones aplicando pruebas estadísticas con los resultados que han obtenido los estudios analizados. Y eso es lo que lo hace interesante: extrae conclusiones de lo que muchos estudios han hallado, y no de un solo ensayo.

Cermak y sus colegas ―la palabra «colega», no es un coloquialismo entre amiguetes al uso español, sino que lo utilizamos en investigación para referirnos a nuestros compañeros de trabajo; es una influencia anglosajona― parten del hecho de que en la literatura encuentran controversia: unos estudios dicen que los suplementos dietéticos de proteínas incrementan la masa muscular (fat-free mass, FFM) y la fuerza durante un entrenamiento prolongado de fuerza, otros artículos no confirman estos beneficios. Los autores argumentan que estas discrepancias se deben a que los estudios han utilizado diferentes diseños.  Este argumento, es habitual encontrarlo, y no le falta razón, pues los estudios no son iguales entre sí, por ejemplo: yo puedo investigar los efectos de consumo de proteína sobre la fuerza en con un programa de un mes de entrenamiento con hombres de 30 años y utilizando press banca, mientras que otro investigador puede hacer lo propio pero con un entrenamiento de dos meses de duración, con hombres de diferentes edades y con diferentes ejercicios y diferentes tipos de proteína. De ahí que no podemos comparar o sacar conclusiones a la ligera. Conviene leer diversas fuentes al respecto y siempre teniendo en cuenta el contexto (por ello me refería en otro post a la «cultura de gimnasio», cuando escuchas a un tipo de 2×2 dando recetas del tipo «tienes que congestionar bien los músculos y nada más salir te bebes medio litro de agua con proteínas de la marca tal, y si es por la noche mejor, que dicen que van bien y en dos meses ganas tanto y levantas tanto…»).

Los autores no escogieron estudios cualquiera para el meta-análisis sino que siguieron estos criterios de selección:

  • Ensayos controlados aleatorios (randomized controlled trials) que combinaban entrenamiento prolongado de fuerza con ingestión de proteína (ya fuera con suplementación o incrementando el contenido proteico de la dieta) superior a 1,2 gr por kg de peso y por día.
  • Estudios con sujetos adultos sanos mayores de edad (>18 años) con un índice de masa corporal (IMC, medido en kg/m2) inferior a 30, es decir, que no estaban obesos.
  • El entrenamiento debía ser al menos de 6 semanas con un mínimo de 2 sesiones/semana, y los métodos de evaluación de la fuerza seleccionados fueron el test de una repetición máxima (1RM) para prensa de piernas y/o extensión de pierna y/o press banca, dada su fiabilidad y amplia utilización en la literatura.
  • Los estudios debían contener un grupo experimental que entrenara y tomara suplemento de proteína o dieta rica en proteína; y un grupo placebo que recibía un suplemento sin proteína, dieta baja en proteína, y/o entrenamiento de fuerza sin intervención nutricional.

De un total de 3112 referencias bibliográficas, finalmente se seleccionaron 22 estudios que cumplían los criterios. El total de sujetos fue de 680, entre 19 y 72 años (edad media= 33 ± 18 años), repartidos en 46 grupos de estudio. Las características en su conjunto de entrenamiento y consumo de proteína de estos 22 estudios fueron las siguientes:

Entrenamiento: los programas variaban de 6 a 24 semanas, siendo la media de 12 ± 5 semanas. Las sesiones iban de 2-5 por semana, siendo la media de 3 ± 1 por semana. Sobre l tipo de ejercicio, 18 estudios desarrollaron ejercicios para todo el cuerpo (whole-body), 2 estudios hicieron ejercicios solo de piernas y un estudio combinó ejercicios de fuerza y resistencia.

Suplementación de proteínas: la cantidad media de proteína suministrada por día fue de 42 ± 30 gr., ya fuera en forma de suplemento o por la dieta habitual. 12 estudios suplementaron con una combinación de suero de leche (whey), caseína, y/o proteínas de la leche; 6 estudios suplementaron con proteína de suero de leche; 2 estudios suplementaron con amino ácidos esenciales; 1 estudio utilizó proteína de la caseína exclusivamente; y un estudio manipuló la dieta con proteína de huevo. En el día de entrenamiento, 15 estudios suplementaron la proteína inmediatamente antes, durante y/o después de la sesión de entrenamiento. En los grupos placebo, 13 estudios utilizaron un placebo isocalórico (es decir, con igual cantidad de calorías que el suplemento de proteínas que se administra al grupo experimental), 7 estudios utilizaron un placebo no isocalórico, y 2 estudios utilizaron solo el ejercicio físico.

Resultados del meta-análisis:

Observando los 22 estudios analizados por separado, ninguno logró demostrar una mejora significativa en la ganancia de masa muscular (MM) en personas que tomaban proteínas frente a las que no las tomaban.

Considerando los efectos de todos los estudios en su conjunto, según el meta-análisis estadístico llevado a cabo por Cermak y colaboradores, estos fueron los hallazgos:

Efectos del consumo de proteínas sobre la MM y masa grasa (MG): en comparación con el grupo placebo, el grupo que tomó proteínas aumentó significativamente la MM durante el entrenamiento (diferencia de medias ponderada: 0,69 kg.). Un análisis posterior (llamado de sensibilidad) determinó que la ganancia de MM fue independiente del tipo de proteína consumida. Si comparamos entre jóvenes y mayores, o entre desentrenados y entrenados, el efecto fue similar. Respecto a la pérdida de grasa, no hubo diferencia entre el grupo placebo y el grupo que tomó proteínas.

Efectos del consumo de proteínas sobre la ganancia de fuerza medida con el test 1-RM: el grupo que se suplementó con proteína mejoró significativamente la ganancia de fuerza en el ejercicio de press de piernas, en comparación con el grupo placebo (diferencia de medias ponderada= 13,5 kg).

Los autores concluyen que, según el meta-análisis, la suplementación dietética de proteínas mejora la masa muscular y la fuerza (1-RM) en el ejercicio de press de piernas después de un entrenamiento de fuerza prolongado de aproximadamente 3 meses, en comparación con el grupo que no tomó suplementos.

Conclusiones personales: estamos muy lejos de lanzar las campanas al vuelo con este estudio. Por un lado, ningún estudio de los analizados individualmente muestra un efecto positivo del consumo de proteínas en la ganancia de masa muscular. Por otro lado, cuando los autores combinan todos los efectos de esos estudios para llevar a cabo el meta-análisis, los estudios que si aportan ciertas mejoras (aunque no significativas), tienen un gran peso, por lo que las comparaciones ponderadas resultan en que hay una ganancia de masa muscular.

Por otro lado, este tipo de estudios no establece una relación causa-efecto: no podemos decir que el tomar proteínas mejoró la fuerza, simplemente comparan grupos.

A esto añadimos que solo se han visto los efectos en un tipo de ejercicio, el press de piernas.

Siguen siendo necesarios más estudios con muestras homogéneas y de mayor número, en igualdad de condiciones, para poder seguir arrojando luz sobre este tema.

Me gustaría dejar este análisis sobre la mesa, para que ahora, el lector, decida si merece la pena o no suplementarse con proteínas comerciales en función de los resultados de estos estudios y sobre todo en función de estas variables, que expongo a continuación, de tipo personal, para que cada uno las ponga en su balanza de toma de decisiones.

  • La inversión económica que suponen los complementos proteicos. ¿Compensa la inversión con el resultado?
  • Tu nivel de entrenamiento: cuanto más alto es el nivel físico mayores esfuerzos habrá que hacer para lograr pequeñas mejoras. Pero si tienes mucho potencial de mejora, como los principiantes, el ejercicio físico de por sí ya tiene un gran valor. Los estudios parecen sugerir que los efectos del consumo de proteínas en las ganancias de fuerza tienen mayor repercusión en personas entrenadas.
  • El objetivo que persigues con tu entrenamiento y el tiempo de que dispones para conseguirlo. Los objetivos por los que una persona va al gimnasio a hacer entrenamiento de fuerza pueden ser: mejorar el rendimiento en competición en un deporte determinado, lograr un nivel que te permita llevar una vida activa y saludable, fines estéticos, etc.).
  • Los suplementos dietéticos basados en proteínas nunca pueden sustituir al entrenamiento. Si tu fin es ganar masa muscular, antes de tomar proteínas, piensa si ya estás entrenando correctamente siguiendo métodos específicos que te hacen ganar masa muscular combinando un número óptimo de repeticiones, series, ritmo, descansos, velocidad en los movimientos, etc.
  • Decidir entre la suplementación proteica mediante preparados comerciales o controlando la dieta natural (claras de huevo, carnes bajas en grasa, legumbres, lácteos…), cuyos alimentos además aportan elementos tan esenciales para la salud como las vitaminas y la fibra.
  • El test que mide la ganancia de fuerza en los estudios científicos suele ser el 1-RM, referido a la mayor carga que una persona puede mover en una repetición. Sin embargo, desde un punto de vista de la salud las manifestaciones de fuerza máxima en nuestra vida diaria no son necesarias, ni tampoco lo es llegar a lograr una gran masa muscular; además el test de 1-RM no está aconsejado para principiantes. En muchos deportes tener una excesiva masa muscular es contraproducente, en otros es una ventaja.

Para saber más: os recomiendo leer otro estudio de revisión muy reciente (Pasiacos y cols, 2015; ver referencias al final de este post) cuyas conclusiones son que para personas desentrenadas, consumir suplementos proteicos no tienen impacto en la masa muscular y la fuerza muscular durante las semanas iniciales de entrenamiento de resistencia. Sin embargo, con el aumento de la duración, la frecuencia y el volumen de entrenamiento ―sí, todo esto―, la suplementación proteica puede ayudar a la hipertrofia muscular y a la ganancia de fuerza. En cualquier caso, los resultados de estas revisiones no son generalizables a todos los consumidores que estén planteándose una suplementación con proteínas.

¿Un consumo alto en proteínas puede ser perjudicial para la salud?

La recomendación de consumo de proteína que hace la Organización Mundial de la Salud (World Health Organization y ONU, 2007) en su informe técnico nº 935 «Necesidades de proteínas y aminoácidos en la nutrición humana» («Protein and amino acid requirements in human nutrition»), es de 0,83 gramos por kg. de peso corporal y por día. Esta cantidad debería ser suficiente para cumplir con las necesidades proteicas de la mayoría (97,5%) de la población adulta sana. La OMS recomienda mayores cantidades de proteína para mujeres embarazadas.

Los estudios analizados que pretenden observar el efecto del consumo de proteína en la ganancia de masa muscular y fuerza suplementaban a los participantes con al menos 1,2 gr de proteína/kg de peso corporal/día.

Estas recomendaciones diarias de proteínas están planteadas para personas que no tienen un estilo de vida especialmente activo. Según un artículo de Lemon (1995) titulado «¿Necesitan los atletas más proteínas y aminoácidos en la dieta?» («Do athletes need more dietary protein and amino acids?»), tanto para deportistas que entrenan en especialidades de resistencia como para aquellos que lo hacen en deportes de fuerza, parece que podrían beneficiarse de dietas que contengan cantidades mayores que las recomendadas para la población general. Por otro lado, Colombani y Mettler (2011) critican los valores ofrecidos de proteína para deportistas, referidos a 1,5 gr/kg/día (en un rango de 1-2 gr/kg). Tal y como dicen los autores, esta recomendación es un concepto extendido que necesita ser individualizado a las necesidades personales de cada deportista.

Respecto a los tipos de proteínas, las que benefician más a la salud son las provenientes del pescado, aves y legumbres, frente a las que proceden de carnes rojas. El consumo de carnes rojas está asociado a mayores riesgos de padecer cáncer de colon, diabetes y cardiopatías (Pan y cols., 2012).

Halton y cols. (2002), en un relevante estudio publicado en la prestigiosa revista New England Journal of Medicine (Impact factor 2013= 54,4), con una muestra de 82.802 mujeres en 20 años de seguimiento, concluyen que las dietas bajas en carbohidratos y altas en proteínas y grasas no están asociadas a un incremento de riesgo de enfermedad del corazón.

Cuando las proteínas y grasas consumidas provenían de fuentes vegetales, las mujeres tenían un 30% menor de riesgo de padecer enfermedades del corazón, comparadas con las mujeres que siguieron dietas altas en carbohidratos y bajas en grasas.

Por tanto, las dietas altas en proteínas, especialmente las de tipo vegetal, pueden ser beneficiosas para el corazón.

El Instituto de Salud Pública de Harvard (Harvard Institute of Public Health) ha revisado la asociación entre proteínas y las enfermedades crónicas. Respecto al cáncer, señalan que no hay evidencias de peso para considerar que dietas bajas o altas en proteínas estén asociadas al riesgo de padecer cáncer. Sobre la relación proteínas-osteoporosis, se aprecia cierta controversia en la literatura. Existen estudios que asocian un alto y prolongado consumo de proteínas en el tiempo con debilidad ósea y mayores riesgos de fractura, mientras que otros estudios relacionan las dietas altas en proteínas con mayor densidad mineral ósea. Según Bonjour (2011), no hay evidencias de que, por sí misma, una dieta alta en proteínas pueda ir en detrimento de  la masa ósea y la fuerza. Sin embargo, parece razonable evitar dietas muy altas en proteínas (>2,0 gr/kg/día), cuando se asocia a un bajo consumo de calcio (<600 mg/día).

¿Es perjudicial para la salud el consumo de suplementos proteicos comerciales?

Respecto a los suplementos de proteínas (ayudas ergogénicas), es muy complicado llegar a conclusiones cerradas sobre si son o no perjudiciales para la salud, puesto que hay infinidad de marcas y compuestos comerciales, así como diferentes formatos (bebidas, preparados, barritas…) que vienen acompañados por diferentes sabores (fresa, chocolate, vainilla…) para hacerlos más atractivos. Habría que estudiar cada uno de estos suplementos experimentalmente uno a uno.

En primer lugar cabe preguntarse: ¿me estoy tomando lo que pone en la etiqueta que lleva el producto? ¿Se someten estos productos a un estricto control por las instituciones sanitarias? Por ejemplo, en Estados Unidos los suplementos de proteínas no están regulados y pueden contener incluso sustancias tóxicas. En una investigación llevada a cabo por la organización independiente y sin ánimo de lucro «Consumer Reports» (2010), dedicada a ofrecer información contrastada a los consumidores ―su homóloga en España sería la OCU, para que nos entendamos― analizó 15 bebidas de proteínas. Todas las bebidas en el test llevado a cabo tenían, al menos, una muestra que contenía uno o más de estos contaminantes: arsénico, cadmio, plomo y mercurio.

Por otro lado, existen estudios que señalan los beneficios para la salud de los suplementos proteicos, como los ya mencionados al inicio del post, al cual sumamos otro llevado a cabo con una muestra de marines estadounidenses y publicado en la revista Journal of Applied Physiology (impact factor 2013= 3,4). Se les suplementó post ejercicio, durante un entrenamiento de 54 días, contrastado con un grupo placebo. El grupo que tomó proteínas acudió menos veces al médico y tuvo menos dolor muscular que el grupo placebo (Flakoll, Judy, Flinn, Carr, y Flinn, 2004).

Sobre los beneficios recomiendo también buscar y leer artículos sobre el consumo de proteína de soja, cuyos efectos parecen ir en la línea de reducir los niveles de colesterol y los marcadores de desarrollo de cáncer de próstata, entre otros.

Bottom line

Ahora toca que cada uno piense en su situación personal y sus objetivos para poder sacar conclusiones y posibles implicaciones prácticas. Esta entrada solo ofrece pinceladas. Es necesario que, a partir de aquí, sigamos leyendo y contrastando información para tener una visión lo más completa posible.

Good luck!

Germán Ruiz.

Referencias bibliográficas:

Bonjour, P. (2011). Protein intake and bone health. International Journal for Vitamin Nutrition Research, 81(2-3), 134-1422.

Cermak, N. M., Res, P. T., de Groot, L. C., Saris, W. H., y van Loon, L. J. (2012). Protein supplementation augments the adaptive response of skeletal muscle to resistance-type exercise training: a meta-analysis. The American Journal of Clinical Nutrition, 96(6), 1454-1464.

Colombani, P., y Mettler, S. (2011). Role of dietary proteins in sports. International Journal for Vitamin Nutrition Research, 81(2-3), 120-124.

Consumer Reports. (2010). Alert: Protein drinks. You don´t need the extra protein or the heavy metals our test found. Consumer Reports Magazine (July 2010)  Acceso 11-enero-2015, de http://www.consumerreports.org/cro/magazine-archive/2010/july/food/protein-drinks/overview/index.htm

Flakoll, P., Judy, T., Flinn, K., Carr, C., y Flinn, S. (2004). Postexercise protein supplementation improves health and mucle soreness during basic military training in Marine recruits. Journal of Applied Physiology, 96(3), 951-956.

Halton, T., Willett, W., Liu, S., Manson, J., Albert, C., Rexrode, K., et al. (2006). Low-carbohydrate-diet score and the risk of coronary heart disease in women. New England Journal of Medicine, 355(19), 1991-2002.

Harvard Institute of Public Health. Protein: Moving closer to Center Stage.   Acceso 10-1-2015, de http://www.hsph.harvard.edu/nutritionsource/protein-full-story/

Lemon, P. W. (1995). Do athletes need more dietary protein and amino acids? International Journal of Sports Nutrition 5(suppl), S39-61.

Pan, A., Sun, Q., Bernstein, A., Schulce, M., Manson, J., Stampfer, M., et al. (2012). Red meat consumption and mortality: results from 2 prospective cohort studies. Archives of Internal Medicine, 172(7), 555-563.

Pasiakos, S., McLellan, T., y Lieberman, H. (2015). The effects of protein supplements on muscle mass, strength, and aerobic and anaerobic power in healthy adults: a systematic review. Sports Medicine, 45(1), 111-131.

World Health Organization, y ONU. (2007). Protein and amino acid requirements in human nutrition. WHO Technical Report Series, 935

De la cultura de gimnasio y graderío a la cultura crítica del conocimiento

El espíritu de este blog pretende ir más allá de ofrecer mera información. El principal objetivo es enseñar a los lectores a ser personas autónomas en la búsqueda de información objetiva y fiable, para que ellos mismos sean los que construyan su conocimiento y busquen información a través de las herramientas e ideas que aquí se ofrecen. 

Ya es hora de que pasemos de  la «cultura de Gimnasio» o «cultura de graderio»* a la cultura del conocimiento científico. Debemos ser críticos ante los comentarios, consejos o formas de proceder (entrenamiento, enseñanza de la Educación Física) que escuchamos en los entornos deportivos y de actividad física. Es hora de pasar del mito al conocimiento contrastado, detrás del cual, hay toda una comunidad científica trabajando y dedicando grandes esfuerzos para mejorar nuestra salud, nuestra forma de entrenar, nuestra visión del mundo deportivo y la forma de educar a los más pequeños y a los adolescentes a través de la Educación Física y de los valores deportivos. En definitiva, tratamos de aportar nuestro granito de arena para hacer que este mundo mueva el corazón.

Lo primero que aprenderemos es a citar, y citar bien, las fuentes que consultamos. La información de los blogs también debe citarse adecuadamente, cuando escribimos textos basándonos en estos espacios. Ello se hace nombrando al autor o autores del mismo, la dirección URL y la fecha en que se consultó la información. Así incrementaremos la calidad de nuestros textos y daremos la oportunidad a nuestros lectores de acudir a las fuentes originales. Ahora, ¡ya podemos comenzar!

 

*Me refiero aquí a la especulación y a las opiniones que pasan de boca en boca en estos entornos. Estos «mitos» suelen ser fruto del desconocimiento y provienen de la veracidad que le damos a quien consideramos que tiene mucha «experiencia». Por su puesto que en los gimnasios (cada vez más) encontramos profesionales. Preguntemos siempre a Graduados en Ciencias de la Actividad Física y del Deporte.

Ciencias del Deporte por Germán Ruiz se encuentra bajo una Licencia Creative Commons Atribución-NoComercial-CompartirIgual 3.0 Unported.

Overview

Las Ciencias de la Actividad Física y del Deporte es un ámbito de conocimiento relativamente joven y a la vez apasionante en el cual tengo la suerte de poder trabajar de forma profesional.

En este espacio iré publicando aspectos relacionados con este ámbito, prestando una mayor atención a la actividad física relacionada con la  la salud y la Educación Física, mostrando siempre las fuentes y el «cómo se hizo», para que los lectores aprendan también a buscar información científica y generar sus propias ideas contrastadas con los datos que ofrece la investigación.

Sin duda, el deporte y las diferentes manifestaciones de actividad física han ido evolucionando paralelamente al desarrollo de la sociedad, incrementando sus posibilidades de estudio y dando lugar a nuevas problemáticas, más profundas y complejas. Ante estos nuevos problemas, surgen orientaciones más cercanas a la realidad, como es el paradigma de los sistemas complejos. Aparecen entonces referencias a la variabilidad motriz como un comportamiento motor natural que tiene lugar en el rendimiento, el entrenamiento diferencial, los sistemas dinámicos aplicados a la Educación Física, modelizaciones matemáticas en fisiología y biomecánica el “multi-rol” del entrenador o profesor desde las perspectiva de los sistemas dinámicos, la gestión deportiva desde su naturaleza multi-factorial, etc. Sólo cuando se es capaz de llegar a una armonía entre las múltiples interacciones que dan lugar a los macro, meso y microsistemas, podemos hablar de los éxitos deportivos, educativos, de gestión y de la calidad de vida; que no son más que algunas de las dimensiones que están definiendo un todo.

Ciencias del Deporte por Germán Ruiz se encuentra bajo una Licencia Creative Commons Atribución-NoComercial-CompartirIgual 3.0 Unported.